La migraña no es solo un dolor de cabeza intenso. Es una condición neurológica que puede causar episodios recurrentes de dolor, náuseas y sensibilidad a la luz o al ruido, afectando las actividades cotidianas, el estudio y el trabajo.
Como sus manifestaciones varían de una persona a otra, reconocer el patrón de los síntomas ayuda a consultar oportunamente y recibir un tratamiento adecuado.
Durante una crisis también pueden aparecer:
Náuseas o vómitos.
Sensibilidad a la luz, los sonidos o los olores.
Dificultad para concentrarse.
Cansancio antes o después del episodio.
La duración y la intensidad de las crisis son variables. Por eso, no todo dolor de cabeza corresponde a una migraña y la evaluación médica es importante cuando los episodios se repiten o interfieren con la vida diaria.
El aura es un conjunto de síntomas neurológicos transitorios que algunas personas presentan antes o durante una migraña. Puede incluir destellos, líneas en zigzag, puntos ciegos, hormigueo o dificultad para expresarse. Sin embargo, muchas migrañas ocurren sin aura.
Cuando estas manifestaciones aparecen por primera vez, comienzan de forma repentina o son diferentes a las habituales, es necesario buscar atención médica para descartar otras causas.
Los desencadenantes no son iguales para todas las personas. Entre los más frecuentes se encuentran dormir poco o cambiar los horarios de sueño, pasar muchas horas sin comer, la deshidratación, el estrés, los cambios hormonales, el alcohol y determinados estímulos luminosos o sonoros.
Llevar un registro de las crisis, su duración y las circunstancias en que aparecen puede ayudar a reconocer patrones y entregar información útil durante la consulta.
El tratamiento depende de la frecuencia, intensidad y características de cada caso. Puede incluir medidas para aliviar una crisis y, cuando los episodios son frecuentes o incapacitantes, terapias preventivas indicadas por un profesional.
Descansar en un espacio tranquilo y oscuro, mantener una hidratación adecuada y respetar horarios regulares de sueño puede ayudar. Los analgésicos no deben utilizarse de manera frecuente sin orientación médica, ya que su uso excesivo puede favorecer nuevos dolores de cabeza.
Se debe acudir a un servicio de urgencia si el dolor aparece de forma súbita y muy intensa, se presenta después de un golpe en la cabeza o se acompaña de fiebre, rigidez de cuello, confusión, convulsiones, pérdida de fuerza, alteraciones del habla, la visión o el equilibrio.
También es recomendable consultar si el patrón habitual cambia, las crisis aumentan en frecuencia o el dolor comienza a limitar las actividades diarias.
En Clínica Alemana de Valdivia contamos con atención de Neurología para evaluar migrañas y cefaleas recurrentes, orientar el diagnóstico y definir un manejo de acuerdo con las características de cada paciente.
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