El dolor de cadera puede aparecer después de una actividad física, una caída o un periodo de sobrecarga, pero también desarrollarse de manera gradual. A veces se siente directamente en la articulación y, en otras ocasiones, se manifiesta en la ingle, el costado de la cadera, el glúteo o incluso la rodilla.
Reconocer la ubicación del dolor y las actividades que lo intensifican puede orientar la evaluación médica. Sin embargo, estos antecedentes no bastan para establecer la causa, ya que distintas lesiones pueden producir molestias similares.
El lugar donde aparece la molestia entrega algunas pistas sobre las estructuras que podrían estar comprometidas. El dolor en la ingle o en la parte anterior suele relacionarse con la articulación, mientras que el dolor lateral puede involucrar tendones u otros tejidos cercanos.
Cuando la molestia se concentra en el glúteo o se extiende hacia la pierna, también es necesario evaluar un posible origen lumbar o nervioso. La ubicación orienta el estudio, pero el diagnóstico debe realizarse mediante una evaluación clínica.
El dolor de cadera puede tener un origen articular, muscular, tendinoso o incluso provenir de la columna. Entre las causas que se evalúan con mayor frecuencia se encuentran:
Sobrecarga muscular o tendinosa: puede aparecer después del ejercicio, movimientos repetitivos o un aumento brusco de la actividad física.
Dolor en la zona lateral: puede relacionarse con la irritación de tendones o tejidos ubicados alrededor del trocánter, la prominencia ósea que se encuentra al costado de la cadera.
Artrosis de cadera: suele provocar dolor y rigidez progresiva, especialmente al caminar, levantarse de una silla o ponerse los zapatos.
Traumatismos: una caída o un golpe puede causar desde una contusión hasta una fractura, sobre todo en personas mayores o con fragilidad ósea.
Dolor proveniente de la columna: algunas alteraciones lumbares pueden generar molestias en el glúteo, la cadera o la pierna.
Según los síntomas y la posible causa, el especialista puede solicitar una radiografía, ecografía, resonancia magnética u otro estudio complementario.
No todas las personas necesitan los mismos exámenes. La elección depende de factores como la edad, la duración del dolor, la existencia de un traumatismo y los hallazgos de la evaluación clínica.
Es recomendable solicitar una evaluación cuando el dolor persiste, se repite o comienza a limitar las actividades cotidianas. También conviene consultar si existe rigidez, cojera, pérdida de movilidad o dificultad para caminar, subir escaleras, permanecer sentado o dormir sobre el lado afectado.
En Clínica Alemana de Valdivia contamos con traumatólogos quienes evalúan dolores persistentes, dificultades para caminar, rigidez y lesiones asociadas a traumatismos. El diagnóstico y el tratamiento se definen de manera individual, de acuerdo con las necesidades de cada paciente.
Si el dolor de cadera está afectando tu movilidad o tus actividades diarias, agenda una consulta con nuestro equipo de Traumatología y Ortopedia.