Encontrar una cifra elevada al medirse la presión arterial puede generar preocupación, pero una sola lectura no siempre significa que exista hipertensión. El resultado puede variar por el estrés, la actividad física reciente, el consumo de café, el dolor o una técnica de medición incorrecta.
Lo importante es comprobar el valor en condiciones adecuadas, registrar las mediciones y consultar cuando las cifras se mantienen elevadas o aparecen síntomas de alerta.
La presión arterial se expresa mediante dos valores. El primero corresponde a la presión sistólica, que se produce cuando el corazón se contrae y bombea sangre. El segundo es la presión diastólica, registrada cuando el corazón se relaja entre los latidos.
Una cifra de 140/90 mmHg o superior requiere evaluación médica cuando se repite de manera consistente. Sin embargo, los valores que se consideran relevantes y las metas de tratamiento pueden cambiar según el riesgo cardiovascular, la edad y la presencia de enfermedades como diabetes, daño renal o antecedentes cardiovasculares.
Siéntate y permanece tranquilo durante algunos minutos.
Apoya la espalda y mantén ambos pies sobre el suelo, sin cruzar las piernas.
Coloca el brazo apoyado a la altura del corazón.
Usa un brazalete adecuado al tamaño del brazo.
Evita conversar o moverte durante la medición.
Realiza al menos dos mediciones y registra los resultados.
No necesariamente. El diagnóstico de hipertensión arterial suele requerir mediciones elevadas en diferentes momentos y una evaluación profesional. Algunas personas presentan cifras mayores durante la consulta debido al nerviosismo, fenómeno conocido como hipertensión de bata blanca.
También puede ocurrir lo contrario: que la presión parezca normal en la consulta, pero aumenta durante las actividades habituales o mientras la persona duerme. En estos casos, el médico puede solicitar un Holter de presión arterial, examen que registra las variaciones durante aproximadamente 24 horas.
En la mayoría de los casos, la hipertensión no provoca molestias claras. Por eso, una persona puede mantener cifras elevadas durante un tiempo prolongado sin saberlo.
Cuando la presión alcanza niveles muy altos, pueden aparecer dolor de cabeza intenso, visión borrosa, mareos, náuseas o zumbidos en los oídos. Sin embargo, estos síntomas no permiten confirmar por sí solos que exista hipertensión y también pueden relacionarse con otras causas.
Dolor u opresión intensa en el pecho.
Dificultad respiratoria.
Debilidad o pérdida de sensibilidad en un lado del cuerpo.
Dificultad para hablar o comprender.
Confusión, desmayo o alteración de conciencia.
Cambios repentinos en la visión.
Dolor de cabeza súbito y de gran intensidad.
Una medición igual o superior a 180/110 mmHg, incluso sin estas manifestaciones, requiere contacto médico oportuno para recibir indicaciones.
El tratamiento depende de las cifras registradas y del riesgo cardiovascular general. Puede incluir cambios en la alimentación, reducción del consumo de sal y productos ultraprocesados, actividad física regular, suspensión del tabaco, moderación del alcohol y medicamentos cuando existe indicación médica.
Si ya utilizas antihipertensivos, es importante tomarlos de acuerdo con la receta y asistir a los controles. Sentirse bien no significa que el tratamiento pueda suspenderse, porque la presión alta suele evolucionar sin síntomas.
En Clínica Alemana de Valdivia contamos con especialistas en cardiología y medicina interna para evaluar la presión arterial, los factores de riesgo y el estado general de la salud cardiovascular.
Nuestro servicio dispone de exámenes como Holter de presión arterial, electrocardiograma, ecocardiograma y test de esfuerzo, según la indicación de cada paciente.
Agenda una evaluación médica y recibe orientación de acuerdo con tus antecedentes y nivel de riesgo.