Un infarto ocurre cuando se bloquea el flujo de sangre hacia el corazón, impidiendo que el músculo cardíaco reciba oxígeno. Es una emergencia médica, por lo que debemos actuar a tiempo.
Un infarto -reconocido como infarto agudo al miocardio- se produce cuando las arterias que llevan sangre al corazón se obstruyen de forma súbita, generalmente por la acumulación de grasa y la formación de un coágulo. Esta obstrucción impide que el músculo cardíaco reciba oxígeno, provocando daño en el tejido del corazón.
Cuando el flujo sanguíneo no se restablece a tiempo, las células del músculo cardíaco comienzan a morir, lo que puede generar daño permanente, insuficiencia cardíaca o incluso la muerte.
Por eso, el infarto es considerado una emergencia médica que se debe resolver en el Servicio de Urgencia, donde el tiempo de atención es determinante para el pronóstico del paciente.
Los síntomas pueden variar entre personas, pero los más frecuentes son:
Ante un dolor torácico intenso o persistente, no se debe esperar. Es fundamental acudir de inmediato al Servicio de Urgencia de Clínica Alemana de Valdivia o activar los sistemas de emergencia. Cada minuto cuenta para reducir el daño al corazón.
Es importante identificar los factores de riesgo que, eventualmente, nos permiten prevenir enfermedades antes de que ocurran.
En el caso de patologías cardiovasculares, como un infarto o el accidente cerebrovascular, muchos de estos factores influyen directamente en el daño progresivo de las arterias o en la probabilidad de que se produzca una emergencia. Entonces ¿cuáles son las más comunes?
De esta forma, reconocer los síntomas de un infarto y actuar rápido puede marcar la diferencia, además de mejorar el pronóstico y la recuperación.