Este sábado 5 de septiembre se realizará un nuevo cambio de hora en gran parte del territorio nacional. Cuando los relojes marquen las 23:59, deberán adelantarse 60 minutos para dar paso al horario de verano.
Aunque para muchas personas esto significa contar con tardes de mayor luz natural, el organismo también debe adaptarse a una modificación de sus horarios habituales. Este ajuste puede influir temporalmente en el ritmo circadiano, el reloj biológico interno que regula los ciclos de sueño y vigilia, además de distintos procesos hormonales.
Durante los días posteriores, algunas personas pueden experimentar cambios en el descanso, el ánimo o la concentración mientras se acostumbran al nuevo horario.
La adaptación varía en cada persona y las molestias pueden ser más evidentes en niños y adultos mayores. Entre los efectos que pueden presentarse se encuentran:
Alteraciones del sueño: dificultad para conciliar el sueño a la hora habitual, somnolencia durante el día, cansancio o sensación de menor energía al despertar.
Cambios en el ánimo y la concentración: irritabilidad, menor capacidad de atención y dificultad para mantener el rendimiento habitual durante la mañana.
Variaciones en el bienestar cardiovascular: los cambios en las horas de sueño y descanso pueden influir temporalmente en el organismo, especialmente en personas que mantienen controles por hipertensión u otras condiciones cardiovasculares.
Molestias digestivas: la modificación de los horarios de alimentación puede relacionarse con pesadez o acidez en algunas personas.
Modificar algunos hábitos antes y después del cambio puede facilitar la adaptación a la nueva rutina:
Adelantar gradualmente el descanso: acostarse entre 15 y 20 minutos antes durante las noches previas ayuda a evitar un cambio tan brusco en el horario de sueño.
Buscar luz natural durante la mañana: la exposición a la luz en las primeras horas del día ayuda a que el organismo reconozca el inicio de la jornada.
Mantener una rutina de sueño: evitar el uso de celulares, televisores y tablets durante la hora previa al descanso, además de preferir una cena liviana antes de acostarse.
Moderar el consumo de estimulantes: reducir el café, las bebidas energéticas y el alcohol durante la tarde puede ayudar a mantener un descanso más continuo.
También es recomendable conservar horarios regulares para levantarse, comer y realizar las actividades cotidianas durante los días posteriores.
En la mayoría de los casos, las molestias asociadas al cambio de hora son transitorias. Sin embargo, si las dificultades para dormir, el cansancio o los cambios de ánimo persisten o afectan de manera importante las actividades diarias, es recomendable solicitar una evaluación médica.
En Clínica Alemana de Valdivia contamos con especialistas en medicina interna, neurología y cardiología para evaluar síntomas persistentes, alteraciones del sueño o cambios relacionados con condiciones de salud preexistentes.
Reserva tu hora médica en nuestro sitio web.
Altera el ritmo circadiano, desajustando los horarios de sueño, el nivel de energía diurno y la liberación de melatonina.
En promedio, el organismo tarda entre 3 y 7 días en acoplarse completamente a la nueva hora oficial.
La falta de sueño y el estrés de adaptación aumentan la segregación de cortisol, lo que puede provocar alzas temporales de presión.
Si los problemas para dormir duran más de dos semanas, se debe consultar con un médico neurólogo o especialista en medicina del sueño.
En Clínica Alemana de Valdivia, ubicada en Calle Beauchef 765.